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Pensar Educativo: Herencia cultural y el fortalecimiento de la identidad


Jennifer Moya Gil

09/05/2018 | 08:00:00

Hemos transitado por distintos caminos, expuestos y colocando a la música tradicional como fiel exponente de la identidad de un pueblo.  El legado cultural que a través de esta se cimienta, está presente en cada uno de los individuos que la integran, entonces hablamos de identidad musical venezolana, como la herencia o legado ancestral de la forma de hacer música de nuestros antepasados, su cadencia, su rima y estructura, su dialecto, su gracia, su humorismo y su posición que resulta vital de mantener a través del canto, la unión y la hermandad entre familiares y amigos.

Esta herencia, ha de ser concebida como el tesoro más preciado que poseemos, tesoro que literalmente implica cuidar, preservar y multiplicar, en tanto, representa la estructura medular que ha canalizado por generaciones, los gritos de lucha y esperanza ante la vida, la afirmación de una identidad y la firma expresión de los llamados hijos del pueblo.

Dice Valderrama (1997) que mantener una tradición, sobre todo musical no quiere decir que debemos estar tocando, cantando, vistiendo y bailando con expresiones extravagantes, sino más bien, evolucionar dentro de lo actualizado, pero conservando los sentimientos, el sabor y la visión de un arraigo colectivo. Verbigracia, es una proliferación de conciencia y de entendimiento de que la música de tradición y la identidad de un pueblo, no provienen de un diseño modernizado de espectáculos alucinantes, ni mucho menos se sustenta en proyectos macros ideados por especialistas en el ramo de la ciencia y la tecnología, ni siquiera de castillos, museos o casa de cultura, es más bien la manifestación del alma colectiva de un pueblo, alimentada y robustecida por los vínculos socio culturales que le han dado vigencia a través de los siglos.

Esta opinión de tan preciado cultor, rompe con las creencias instauradas de muchos otros cultores, de que la tradición implica no evolución o una especie de cese en el tiempo que invita a mantener desde la misma vestimenta y modo de vida, hasta los mismos cantos y ritmos que han conformado nuestra música, lejos de cuestionar este pensamiento, se pretende en sí enfatizar en el hecho admisible de una evolución dentro de la tradición, de una modernización sin pérdida de la esencia, de una apertura a una nueva concepción de la música tradicional que tome en cuenta y vuelque la mirada, hacia la apertura de caminos que consagren a la música nuestra, multiculturalmente, en una nueva propuesta que llene lo espacios que hoy la cultura pop y urbana, ha poseído sin pedir permiso.

La música tradicional es el instrumento por excelencia que comunica el alma de los pueblos, es elemento indisociable del ser humano. Por ello, revela sus emociones más recónditas. La acción pedagógica de la educación musical, debe estar circunscrita entonces hacia la implementación de programas curriculares que respondan a esta necesidad de hacer música del pueblo para el pueblo.

El docente de música conforme con esto, ha de ser fiel conocedor de lo que enseña, conectado con su gente, sus tradiciones y costumbres; por excelencia, académico y músico cultor popular de su pueblo. En ese sentido, no cabe la menor duda de que la educación musical, es la vía suprema hacia el realce y la preservación de la tradición y ha de ser creada desde la génesis interna del pensamiento del ser. Es el binomio música tradicional y educación, la sublime combinación que mantendrá viva, las manifestaciones musicales de una tradición soslayada por la praxis educativa actual.

La diversidad no es un concepto aislado de la humanidad, representa una posibilidad de verse desde ópticas distintas; en un foco integrador, asume esas diferencias raciales y culturales en un crisol de complementos que enriquecen al ser. La educación intercultural se convierte en la proa educativa visionaria donde la diversidad es el elemento preponderante que coadyuva a la suma de culturas y saberes de distintos pueblos.

Es el momento de abrir grandes brechas mentales, que conduzcan a efectuar profundas mutaciones y evoluciones de la música de la tierra venezolana, sin perder su esencia, su mística y su encanto. El camino es duro, pero educativamente tenemos ante nuestros ojos la posibilidad de valernos de la diversidad cultural imperante en el mundo, para crear nuevas tendencias musicales desde la escuela.

moyajennifer12@gmail.com

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