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Pescao Salao: el sabor del mar en las palabras


Javier Vivas Santana

05/10/2018 | 08:15:00

Por cada año que Maduro siga en el poder emigrará un millón de venezolanos

Pescao Salao (…) Por cada año que transcurra Nicolás Maduro aferrado en el poder no habrá manera de que el país salga de la crisis. La hiperinflación y el colapso de la economía hasta niveles de total destrucción terminarán por hacer conmocionar a una nación cuya neuralgia política, económica y social para poder restaurarla hasta niveles de una sociedad equilibrada, necesitaremos no menos de una década por cada período en que el actual régimen continúe controlando Miraflores.

Si los maduristas piensan que con el actual gobierno se pondrá fin a la hiperinflación, a la quiebra de empresas privadas, que la producción agrícola y pecuaria llegará hasta niveles de máximo consumo interno y exportación, que en sus viviendas y sitios de trabajo que no haya luz o agua será un hecho muy extraño, que estando en una parada de autobús cada tres minutos pasará una unidad que podrá llevarlo hasta su sitio de destino, que las escuelas y hospitales serán eficientes en materia de servicios, y que la criminalidad y corrupción desaparecerán hasta niveles de mínima observancia, pues finalmente se quedarán en un país totalmente destrozado, junto con la población más sumisa y anciana tratando de sobrevivir.

Cada año en que Maduro continúe en el poder, cuando menos veremos emigrar un millón de venezolanos, hasta que finalmente alrededor del 50% del país, o sea, un tope máximo de emigración, equivalente al total de su población activa – junto con sus hijos – hayan abandonado su tierra natal. Es la realidad que nos espera. Esa será la “revolución” que el madurismo impondrá a los venezolanos. Con la destrucción de las instituciones, la muerte de la democracia, y la quiebra de la industria petrolera, Venezuela se convertirá en un auténtico infierno. Nadie querrá vivir en la patria de Bolívar, salvo la cúpula madurista adueñada del país, y los resentidos sociales a quienes poco les importa la suerte de la sociedad como un todo. Obviamente, también quedará una parte de ciudadanos en contra de su voluntad.

Un país, en el cual un 70% y 80% de la población emigrante se encuentre en niveles de edades entre 18 y 50 años no podrá sobrevivir en su componente económico. Por ello, el madurismo ha implementado la aberrante decisión de no entregar pasaportes. Busca con semejante medida impedir que se acelere el proceso de emigración. Es más, cuando los maduristas para tratar de justificar su ineptitud e incapacidad ante la crisis que vive el país, dicen que estamos en una “guerra económica”, pues debemos preguntarle a esos impetuosos de la mentira: ¿Qué hace parte importante de la población de un país que está en guerra? ¿Acaso no es emigrar? Verbigracia, el madurismo incluso con ese cuento de la “guerra económica” lo que hace es como decimos en criollo: echarse cuchillo a su propio pescuezo.

Esa es la razón por la cual el madurismo intenta revertir la visión universal de la emigración venezolana, diciendo que ahora quienes se han ido del país, “quieren regresar”. La verdad es que el madurismo con esa tesis, no sólo queda a la defensiva, sino que para qué ponerse a desmentir tal realidad, si como dicen ellos, la emigración está en los “niveles normales” que el resto de naciones. Pues, entonces, lo mejor no es quedarse tranquilos ante algo que evidentemente no afecta al gobierno en lo más mínimo ¿Para qué tratar de desmentir algo que no es verdad? Es más. Si el madurismo quisiera dejar esa tesis de la emigración en ridículo, lo que más debería hacer es entregar sin ninguna restricción todos los pasaportes que les sean solicitados, y de esa manera mostraría al mundo, que en efecto, en Venezuela no existen limitaciones para quienes deseen salir del país.

Aquí la única verdad es que mientras Maduro siga en el poder, Venezuela terminará completamente destruida. La industria petrolera en la praxis le pertenece a los chinos y rusos. Con apenas un poco más de un millón de barriles de producción de crudo por día, todo ese petróleo ya está comprometido en el contexto de las deudas que el madurismo ha contraído con los países mencionados, y lo peor, es que nuestras refinerías también se encuentran en estado crítico, lo cual nos coloca en una situación de racionamiento de gasolina hacia el corto plazo, lo cual hará más lentas las alicaídas actividades económicas.

Si Maduro logra quedarse en el poder, cuando menos por otro sexenio, de Venezuela sólo quedará el nombre. Lo demás será una amarga historia. ¿Se seguirán comiendo los venezolanos sendas espinas de un pescao salao que es el único plato que les proporciona el madurismo? Ya veremos que nos dice la historia.

Espinitas

● A propósito de las emigraciones, nos llegó este correo de un hermano colombiano. Considero oportuno publicar parte de su contenido para que nuestros lectores vean hasta qué punto ha llegado la desesperación de los venezolanos por huir del madurismo, el texto dice en algunas de sus líneas lo siguiente:

“Reflexiono por obligación sobre el tema de los venezolanos que han estado llegando a Colombia en condiciones de miseria. A veces gana mi conciencia noble y siento mucha simpatía por estos hermanos y les proporciono alguna ayuda. Otras veces me gana mi conciencia dura y siento entre molestia y preocupación por el efecto que esta inmigración está causando al país, a mi ciudad, a mi barrio.  Me explico: Como persona buena que soy, siento mucho pesar por la situación en la que veo a estos hermanos en Transmilenio, las cuadras de mi barrio y otras zonas de mi ciudad. Si uno tiene buenos sentimientos inmediatamente piensa: Esto es lamentable. No debería suceder ¿Cómo puedo ayudar? ¿Qué puedo hacer al respecto?

Pero al mismo tiempo no puedo dejar de preocuparme cuando veo cada vez más venezolanos haciendo nada, convirtiéndose en una amenaza cada vez mayor. Una cuadra donde una pareja vendía dulcecitos ahora tiene tres grupos de venezolanos que en realidad están pidiendo limosna con una bolsa de caramelos en la mano. Cada vez veo más venezolanos en el parque cerca a mi casa, durmiendo de día, y solo Dios sabe que hacen de noche. Son cada vez más frecuentes las historias de venezolanos delinquiendo en Bogotá, que inclusive han hecho víctimas a sus eventuales benefactores. Ahí aparece mi conciencia dura y me pregunto: qué puedo hacer para ayudar a erradicar este problema, este peligro de mi entorno. No debo ayudar a estas personas pues estaría estimulando estas indeseables actividades (…)

Tal vez usted me pueda ayudar a entender ¿por qué vienen a Colombia estos hermanos?, ¿Cuáles son sus expectativas? ¿Quién los ha aconsejado? ¿Qué información tienen sobre lo que pueden obtener en Colombia? La respuesta parece obvia, "la situación en Venezuela es invivible y toman el riesgo". Pero, ¿la situación que ellos encuentran en Colombia si es vivible? ¿Vale la pena en realidad?

No se si estas personas saben que en Colombia hay mucha pobreza, mucho desempleo, problemas muy grandes de inseguridad. Los supermercados estarán abarrotados de víveres, pero solo están al alcance de las personas con ingresos estables. Aquí se consiguen la mayoría de las medicinas, pero solo al alcance de los que tenemos plan de salud sea privado, obligatorio o público gratuito.

Cerca del principal terminal de transporte terrestre de Bogotá hay montones de venezolanos, unos intentan vender caramelos, otros billetes de bolívares y muchos otros están tirados a la sombra de algún árbol, o cambuche improvisado en aparente estado de holgazanería permanente sin siquiera molestarse en pedir limosna. Seguramente estoy muy equivocado, pero no puedo dejar de pensar ¿Para qué venir a esta fría y agresiva ciudad a sentarse debajo de un árbol mejor lo podrían hacer en su propia tierra?

He visto por los medios de comunicación venezolanos que llegan diariamente diciendo que vienen en busca de un futuro mejor, de un trabajo y terminan hacinados en campamentos improvisados porque oportunidades de trabajo no sobran en Colombia ¿Informan ellos a sus conocidos y familiares que no han podido conseguir trabajo? ¿Por qué siguen llegando a competir por puestos de trabajo que los que llegaron primero no han logrado conseguir? (…)“

Ante tal realidad expuesta por el amigo colombiano, si bien la emigración es una alternativa, mi recomendación es que si alguien va a hacerlo tome en cuenta los pro y los contra, y si finalmente decide irse de Venezuela lo haga con un contexto de condiciones que le permitan encontrar un trabajo o ocupación estable en ese otro país.

● Insólitas las declaraciones del presidente del Consejo Legislativo Estadal, Junior Gómez, diciendo que el gobernador del estado Nueva Esparta, Alfredo Díaz, “usurpa funciones”. El único que usurpa funciones en Nueva Esparta es Dante Rivas bajo una figura de mal llamado “protector” que no establecida ni en la Constitución ni en las leyes. Quienes usurpan funciones son aquellos que no fueron electos con votos del pueblo. Por cierto, le recuerdo a Junior Gómez que en la oportunidad en que Dante Rivas se enfrentó contra Alfredo Díaz en 2013 por la Alcaldía de Mariño (Porlamar), el actual gobernador en ese entonces, alcalde, le dio una soberana paliza, porque el pueblo votó abrumadoramente a su favor. Así que Dante Rivas si algo ha recibido por parte del pueblo de Nueva Esparta ha sido su rechazo.

Pescao Salao el sabor del mar en las palabras

@jvivassantana

 

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