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Pensar Educativo: La estética pedagógica


Lidia Salazar Yndriago

23/01/2018 | 08:00:00

La necesidad del ser humano por comunicarse y recrear su realidad desde tiempos remotos, genera el surgimiento de la literatura que es un arte, una forma de expresión estética de ideas y sentimientos a través del lenguaje. Conforme con la construcción de un mundo de imágenes, la cual en un sentido inicial es un reflejo del universo real y en otro la invención de universos posibles e imaginarios, que aportan características sociales del momento en que han sido creados.

La literatura como creación artística existe desde que el niño hace uso oral o simbólico del lenguaje; el desarrollo de este es un proceso ininterrumpido principalmente por medio de las relaciones que el niño establece en su entorno familiar y social, donde la palabra o el gesto se convierten en hechos comunicativos. Cada situación narrativa o literaria se nutre directamente de la imaginación que involucra la acción y la fantasía en el proceso creativo, permitiendo al educando incursionar en un mundo mágico que constituye una forma de conocimiento desde la percepción, intuición y emoción, aspectos que se abordan plenamente en toda actividad social del ser.

Son tiempos difíciles, las utopías van perdiendo espacios en la historia; el pragmatismo hace un llamado a abandonar los sueños o echarnos en los brazos de la razón basada en la ciencia y en la tecnología, en su estado más radical, proyectándonos un mundo ausente de ética, moral, es decir, sin estética. Por ello, tenemos que asumir el reto de edificar nuevas utopías, en las cuales, el ser sea actor y protagonista de su propia historia. Pero requiere cambios importantes, la construcción de una moral basada en la sensibilidad, los afectos, la creatividad, que nos lleve a refrescar una nueva ética del ser y a buscar nuevos horizontes en la pedagogía. Cuando remembramos uno de los elementos de la estética, recordamos a la poesía, que es para sentirla, imaginarla, colorearla, es una actitud valorativa que privilegia al género literario, como perspectiva comunicativa.

La poesía pone en evidencia aquello que quiere expresar el autor para ser interpretado, el misterio, la realidad del día a día; lo hace de forma sublime y tan pura que asemeja el sonido del mar. Lo diferente radica en ver más allá de las palabras. Develar ese misterio requiere de un discernimiento cognitivo, psicológico, espiritual y racional para poder profundizar en esas voces. La poesía eleva lo onírico y envuelve en el raciocinio de la imaginación a quienes han quedado seducidos ante ella. Nos dejamos llevar por el camino del lenguaje y el pensamiento. Motivemos al niño a leer poesía, leamos poesía en todos los contextos sociales. Eso establecerá un hilo irrompible de comunicación, la voz del poeta y del docente se combinarían con sensibilidad ante los educandos.

Cuando el lenguaje se fortalece, donde la ideología hace nido en los hábitos, donde las imágenes y palabras expresan libertad, las posibilidades y creación de los seres se multiplican. Es necesario hacer de la lectura un verdadero arte, una verdadera pasión. Así como el músico sensitivo se compenetra con la música, el artista se sumerge en el mundo de las letras.

La creatividad necesita del arte, la música, la poesía para adquirir un rostro. Mientras más necesidad tenemos de expresar, más buscamos formas y espacios para decir lo que sentimos. La creatividad nos impulsa a crecer a salir; el arte, la poesía, la música son modificaciones que permiten a la expresividad humana, consolidar, realizar lo que sólo era propósito, intención, deseo. La ansiedad de expresarnos activa la creatividad hasta lo ilimitado del arte.

Lidia_salazar05@hotmail.com

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